sábado, 28 de diciembre de 2013
La belleza
La belleza del viejo rico...
Hace unos años estaba en uno de los frecuentados sitios de ciudad, de esos mismos a los que no acostumbro a ir pero que se tienen de referencia a la hora de realizar un buen evento, día en el cual alguien me hablo de "la belleza" de manera magistral y me perfilaba entre versos estilizados que con gracia y cierto nivel de erotismo ejemplificaba en una de las asistentes esa palabra. Sin contar obviamente con el nivel de empatía que generaría con la merecida muchacha, que entre coqueteos pareciera saber, que de ella era nuestra charla.
La belleza del viejo pobre...
Embarcado en una segunda situación producto de mis salidas a regalar comidas a personas habitantes de la calle, mientras esperaba al grupo que tiene una gran parada en el recorrido que es el reflejo de una de las zonas con gran depresión de la ciudad, uno de los habitantes de la calle narraba dentro de un sofisticado lenguaje: "que la vida me perdone, si por no entender la belleza, he perdido la belleza", frase que repetía con frecuencia mientras se auto biografiaba, improperios recibía de sus colegas mientras definía la belleza con un reflejo mas interior, menos superficial pero belleza para el hombre de las cajas.
Y así...
La belleza entonces quedo dentro de mi cabeza por estos dos hombres que flanquearon mi vida y me enseñaron que la subjetividad de estos conceptos nos van llevando a transliterar libros enormes y conceptos complejos para definir algo de por si complejo.
Aprendí a ser más humilde y a usar uno u otro con cierta conveniencia y no abandonar el del rico porque aveces sirve para completar el deseo.
Aprendí a ser más humilde y a usar uno u otro con cierta conveniencia y no abandonar el del rico porque aveces sirve para completar el deseo.
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